Lo que parecía un regalo el día que se cumplía un año del Real Madrid sin perder en LaLiga en el partido 300 de Carlo Ancelotti, lo sintió tan sentenciado el conjunto madridista que la relajación previa al derbi del Metropolitano, estuvo a punto de costarle cara. Los goles postreros de Protesoni y Kike García desataron un inesperado ataque de nervios en el Bernabéu.
Todos, incluido Ancelotti, que sacó al campo a Jesús Vallejo y a punto estuvo de premiar a un canterano, sintieron que por primera vez en la temporada el Real Madrid sentenciaba un partido en el primer acto. Guardó fuerzas para un derbi que ya encara con dos días más de descanso que el Atlético de Madrid. En su mejor momento del curso con cinco triunfos consecutivos, dejando en el olvido un arranque irregular. Mejorando sensaciones en cuanto sus estrellas adquieren un buen tono físico, manteniendo una pegada que, al fin, salió a relucir desde el inicio.
Explosividad del brasileño en carrera y potencia en el disparo que se coló entre las piernas de Sivera. Una ovación que necesitaba un futbolista que fue generoso cuando pudo firmar el doblete y eligió que Vinícius se sumase al festival goleador. Recortó de derecha y tardó en armar el disparo de zurda para quedarse con la miel en los labios.
Llegaron los cambios de Ancelotti y el Real Madrid se desplomó sin Fede Valverde. Especuló en exceso pese a las ganas de Endrick, hoy sin la titularidad prometida públicamente por su entrenador pero con más minutos. Siempre con la portería en su mente, estrelló en la cruceta un disparo que desvió Pica.
Y cuando se intuía el cuarto, Rebbach avisó del cambio de guion. Estrelló en la cara interna del poste un derechazo que fue un aviso. Aunque nadie seguía sin verlo. Tampoco Ancelotti, que concedió lo que pedía la grada y sacó a Vallejo para que quedase demostrado que no está para jugar en el Real Madrid.
Primero un fallo grave de Lucas Vázquez lo mandó a la red con un gran disparo Protesoni en el 85 y tan solo dos minutos después, la mala marca de Vallejo al pase picado de Protesoni, la aprovechó Kike García para cruzar su disparo a la red. Nadie daba crédito a lo que estaba pasando. Courtois menos. En pleno nerviosismo Endrick pudo sentenciar a la carrera pero se topó con Sivera y el renacido Alavés lo buscó hasta el último segundo del añadido pero ‘murió’ con un cabezazo cerca del poste de Conechny. Ancelotti aprendió una lección en un día de celebración.

